A pesar de los recientes cambios en el panorama regulatorio, el 72% de las empresas encuestadas ha decidido no retrasar ni reducir el alcance de sus informes de sostenibilidad. Esto se revela en un estudio realizado por Reuters que indaga sobre las prácticas en sostenibilidad en el contexto empresarial actual. Aunque importantes alteraciones en la legislación han ocurrido, la mayoría de los líderes en sostenibilidad mantienen su compromiso con la transparencia y la responsabilidad corporativa.
Contexto normativo y cambios en la sostenibilidad
La sostenibilidad ha enfrentado recientes desafíos institucionales, marcados por la retirada de la Administración Trump de los acuerdos federales sobre clima, así como los debates en la Unión Europea referentes al paquete omnibus que ha modificado los requisitos y plazos relacionados con la Directiva sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad (CSRD). En este marco, algunas empresas podrían haber considerado una reevaluación de sus estrategias en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG) o incluso un aplazamiento en sus inversiones en este ámbito.
No obstante, la encuesta revela que la confianza en la capacidad para medir y reportar las emisiones de gases de efecto invernadero ha experimentado un notable aumento, alcanzando el 69%, lo que representa un incremento de once puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Asimismo, se ha observado un avance significativo en la presentación de reportes inclusivos de emisiones de Alcance 3, que son críticos para evaluar el impacto a lo largo de la cadena de valor de las empresas.
Desafíos en la implementación de normativas
A pesar de estos progresos, la mayoría de las empresas (63%) aún conserva sus datos en sistemas manuales o en hojas de cálculo, un aumento respecto al 57% registrado en 2025. Además, el cumplimiento de la Directiva CSRD ha sido pospuesto hasta 2027, y solo un 26% de los encuestados asegura ya estar alineado con esta legislación. Este desajuste se evidencia en comparación con encuestas previas que proyectaban un cumplimiento del 40% para finales de 2025, lo que indica un desvío en las expectativas.
Las razones detrás del retraso o reducción en el alcance de los informes parecen ser de naturaleza estructural y no meramente circunstancial. Más de la mitad de los encuestados (56%) mencionaron la incertidumbre regulatoria, destacando la necesidad de claridad en relación con la Ley de Responsabilidad de Datos Climáticos Corporativos de California y la posible modificación de las normas de divulgación climática por parte de la SEC. Además, un significativo 53% citó el cambio de postura de la Administración Trump como un factor que influyó en sus decisiones.
La calidad de los datos como obstáculo y el papel de la inteligencia artificial
La calidad de los datos sigue siendo un obstáculo para muchos líderes de sostenibilidad. La recopilación inadecuada de datos fue mencionada por el 48% de los encuestados como una de sus principales preocupaciones. Además, la falta de estándares y la gestión del volumen de datos también figuran entre los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas en sus esfuerzos por mejorar sus informes ESG.
Pese a la fragmentación normativa en el ámbito de la sostenibilidad, la Directiva CSRD se mantiene como el marco de referencia más relevante, con un 44% de los encuestados que la citan como tal. En este contexto, un 58% proyecta aumentar su inversión en sostenibilidad y gestión de datos en los próximos tres años, aunque se estima que una mejora del 15% en el presupuesto puede no ser suficiente para solventar la brecha de infraestructura que persiste desde hace años.
Por otro lado, el uso de la inteligencia artificial en la elaboración de informes ha crecido, aunque su aplicación sigue siendo mayormente en la narrativa, ya que el 33% la utiliza principalmente para redacción en lugar de emplearla en tareas analíticas avanzadas que optimizarían la calidad de los reportes. Este enfoque refleja una tendencia donde la atención se centra más en la presentación de datos existentes, dejando de lado mejoras en la calidad de la información subyacente.




