En una jornada marcada por la tradición y el arte taurino, El Cid y Manuel Escribano dejaron una huella memorable en la sexta corrida de la Feria de Hogueras de Alicante, celebrada con un buen aforo que reunió a cerca de 7,947 espectadores. La notable presentación de la ganadería de Victorino Martín, que ofreció toros encastados y bien presentados, se transformó en una oportunidad única para los toreros, quienes no desaprovecharon la ocasión de mostrar su maestría en el ruedo.
Un homenaje significativo
La corrida de este sábado estuvo marcada por el homenaje a Luis Francisco Esplá, quien celebró 50 años de alternativa, convirtiéndose en el hilo conductor de la feria. Este evento coincidió con el día de San Juan, un momento propicio para celebrar la historia y la cultura taurina en la región. El Cid, con más de cinco décadas en el toreo, brindó su primera faena al homenajeado, estableciendo una conexión entre generaciones que transcendía el mero espectáculo.
Manuel Jesús 'El Cid', a pesar de sus 52 años, demostró su plena vigencia en el arte del toreo. Su actuación con el primero de la tarde, Medianejo, fue un ejemplo de su estilo clásico: combinado de técnica y emoción. Simplificó su abordaje en los primeros tercios, pero fue en el momento de los muletazos donde deslumbró, especialmente al ejecutar una serie de naturales que hicieron vibrar al público.
Por su parte, José María Manzanares demostró su capacidad ante el toro Bolsico, que exigió una entrega diferente. Aunque en su primera serie pudo mostrar una excesiva búsqueda de redondez, más tarde encontró el camino correcto para interaccionar con el toro de forma clara y efectiva, mostrando su carácter y técnica. Las series de muletazos fueron de gran lucidez, destacándose por su elegancia y maestría.
El fuerte cierre de Escribano
Manuel Escribano, por su parte, tuvo un papel vital al lidiar al tercer toro de la tarde, Matalunas 69, que fue aclamado con una vuelta al ruedo por su gran comportamiento en el tercio. Aunque Escribano no alcanzó un triunfo con este toro, su valentía y esfuerzo fueron reconocidos. Este toro encarnó la esencia del astado de Victorino Martín, caracterizado por su humillación y entrega, aspectos que el torero trató de dominar durante su lidia.
El momento culminante de Escribano llegó con el último toro de la tarde, Victorino Plazuelo. A pesar de los altibajos durante la faena, logró conquistar a los presentes con dos orejas, cimentando su paso por la puerta grande. La tarde se vio marcada por un deseo de superación constante, donde cada torero, independientemente de los resultados, entregó lo mejor de sí en la arena.
La corrida no solo fue un despliegue de habilidades taurinas, sino también un homenaje a una rica tradición que une a la comunidad, recordando los momentos vividos en la plaza. La calidad del ganado de Victorino Martín, junto a las actuaciones de El Cid, Manzanares y Escribano, reafirma la vitalidad del toreo en Alicante. Con la mirada puesta en las próximas corridas, los aficionados aguardan futuros enfrentamientos que continúen celebrando esta apasionante cultura.




