La Junta de Castilla y León ha activado un protocolo de emergencia para contrarrestar la expansión del virus. Las medidas incluyen el sacrificio de aves infectadas y la implementación de estrictas normas de bioseguridad para evitar la propagación. Además, se están llevando a cabo estudios para rastrear el origen de la infección y contener cualquier otro posible foco. Autoridades de salud pública y veterinaria han manifestado la urgencia de estas acciones, subrayando la necesidad de proteger tanto a la avicultura como a la salud pública.