A finales de mayo, el servicio de Parques y Jardines de Murcia fue objeto de un episodio que ha suscitado críticas en el ámbito local. Funcionarios de esta dependencia recibieron instrucciones del concejal de Desarrollo Urbano, José Guillén, para asistir a un evento denominado Smart City Talent, programado en el mismo horario que su jornada laboral. Este asunto ha dado pie a un acalorado debate durante el mes de junio, cuando se reveló que la participación en dicha conferencia no era completamente voluntaria.

Instrucciones directas y controversia

Según documentación a la que ha tenido acceso el diario EL PAÍS, se corroboró que las instrucciones para asistir al evento no provenían únicamente de la empresa externa encargada de la formación de los jardineros, como se había indicado anteriormente, sino directamente del concejal Guillén. A través de un grupo de WhatsApp, uno de los encargados de la concejalía comunicó, a las 12:41 del 27 de mayo, que había espacio disponible para los interesados en participar. El mensaje especificaba que la próxima charla sería dictada por el destacado entrenador Toni Nadal.

Una fuente anónima, por temor a represalias, afirmó que aproximadamente a las 11:00 horas del mismo día, otro responsable había llamado a varios funcionarios para informarles que, a solicitud del concejal, debían trasladarse al auditorio donde se realizaba el evento 'cuando pudieran'. Esta situación fue considerada más como una orden implícita que como una auténtica opción para asistir. A modo de ilustración, uno de los presentes en el grupo de WhatsApp informó que habían llegado al lugar casi 40 minutos antes del inicio del evento, lo que sugiere una participación activa y quizás una presión tácita para asistir.

El evento no solo congregó a los trabajadores del servicio de Parques y Jardines, sino que también varios empleados de la contrata de limpieza de interiores de edificios municipales recibieron indicaciones para asistir, reflejando una práctica potencialmente comprometida en la gestión organizacional. Estos trabajadores, que prestan servicios diversos en lugares como el Teatro Romea y el Museo Ramón Gaya, fueron también contactados de manera personal y se les instó a que se presentaran en el evento sin sus uniformes oficiales, lo que añade una capa de complejidad a esta discusión sobre la ética en la administración pública.

Los empleados, tanto del sector público como de la contrata, han expresado su preocupación por las posibles represalias que podrían enfrentar por hacer pública su situación. Las fuentes consultadas han indicado que hay un ambiente tenso en el departamento, con destituciones y reubicaciones frecuentes como un tema habitual. En un contexto reciente, una jefa de servicio con una notable trayectoria fue destituida tras negarse a firmar un informe, lo que subraya la presión a la que están sometidos estos funcionarios.

Un cambio necesario en la aproximación a la gestión pública

La situación actual expone no solo la falta de claridad y transparencia en la gestión de las órdenes dentro del Ayuntamiento de Murcia, sino que también plantea importantes preguntas sobre la responsabilidad de los funcionarios electos y la forma en que se maneja la interacción con el personal. A medida que la controversia sigue desarrollándose, se espera una mayor investigación sobre estas prácticas y sus repercusiones en el bienestar laboral de los empleados municipales.