ING ha publicado sus proyecciones para la segunda mitad del año en un contexto económico global marcado por diversas incertidumbres. Durante el primer semestre de 2023, se observaron eventos significativos como el auge de la inteligencia artificial, el estallido del conflicto en Oriente Medio, así como un giro en la política monetaria de los bancos centrales que ha pasado de ser acomodaticia a más restrictiva. El reciente acuerdo de paz en la región, que podría facilitar la circulación de petróleo a través del estrecho de Ormuz, también ha influido de manera notable en las expectativas del mercado.

Nuevas dinámicas económicas y su potencial impacto

En este clima de altibajos, la estanflación, que combina bajo crecimiento con inflación, ha comenzado a formar parte del debate entre economistas y analistas. Aunque ING estima que no es el escenario central, advierte que una nueva escalada en el conflicto podría forzar su consideración. La firma sostiene que, en un contexto donde el acuerdo de paz se consolida, se podría vislumbrar una reactivación gradual en el estrecho de Ormuz, lo que implicaría una reducción en las sanciones a Irán y un aumento más rápido de la producción de petróleo de lo esperado por las naciones del Golfo.

Francisco Quintana, director de Estrategia de Inversión en ING España, reconoce que la política monetaria de los principales bancos centrales ha experimentado un cambio significativo. Actualmente, se prevén al menos dos incrementos en las tasas de interés, con un posible recorte anticipado para 2027. Este ajuste en la política financiera, sumado a los resultados empresariales que han superado las expectativas, ha provocado un ambiente mixto en los mercados.

Resultados empresariales y proyecciones de ganancias

El informe subraya que las empresas del S&P 500, uno de los índices más representativos a nivel mundial, han reportado ganancias que duplicaron las previsiones iniciales de los analistas, con un crecimiento del 28% respecto al 13% pronosticado. Para Europa, se espera un aumento del 17% en los ingresos, superando en cinco puntos las estimaciones iniciales de este año. De igual manera, las proyecciones globales han mostrado un notable aumento, alcanzando un 27% de crecimiento esperado para 2026.

Sin embargo, la preocupación por las valoraciones elevadas de las compañías ha comenzado a disiparse, en parte debido a la incertidumbre creada por el conflicto en Oriente Medio. Este factor ha enfriado las estimaciones macroeconómicas y, al mismo tiempo, ha generado un aumento inesperado en los beneficios empresariales. Así, se observa que la bolsa estadounidense ha dejado atrás valoraciones excesivas, y aunque sigue considerándose cara, se encuentra en niveles más sostenibles que al inicio del año.

Expectativas de inversión y sectores a observar

ING mantendrá su enfoque en el sector de infraestructura vinculado a la inteligencia artificial, una tendencia que continúa en ascenso. Se proyecta que las grandes empresas tecnológicas, conocidas como 'hiperescaladores', inviertan miles de millones en este sector, con crecimientos de dos dígitos esperados para el presente año e incluso un 88% más en comparación con 2025. Para 2027, los pronósticos sugieren un crecimiento adicional del 27% en gastos de capital en este ámbito.

Por otro lado, se plantea el desafío sobre si los recursos en el mercado serán suficientes para cubrir las emisiones de deuda que las empresas tecnológicas generarán, en un contexto de reducidas salidas a bolsa. Quintana afirma que no considera este un problema, ya que hay una cantidad significativa de capital institucional disponible para aprovechar oportunidades. Además, se proyecta que el actual año marcará un récord en recompras de acciones, con expectativas de que 2026 sea el primer año donde se retiren más acciones del mercado de las que se emitan.

A pesar de estos aspectos positivos, ING alerta sobre la elevada sensibilidad a malas noticias en el mercado, lo que podría desencadenar correcciones significativas, especialmente si las grandes empresas tecnológicas y de inteligencia artificial no cumplen con las expectativas de resultados. Este fenómeno se ha traducido en una observación interesante: 2026 será el primer año en que las proyecciones de crecimiento de beneficios mejoren a medida que se avanza en el ejercicio, lo cual es considerado una anomalía histórica, sugiriendo la posibilidad de caídas en los mercados a medida que el optimismo crece desmedidamente.

Conclusiones sobre el futuro del mercado

En síntesis, ING anticipa un limitado recorrido para los mercados globales en el año actual, tras haber alcanzado máximos en medio de la incertidumbre. Los principales riesgos a la baja giran en torno a un posible recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico, al tiempo que no se descartan escenarios alcistas si el crecimiento y la inflación cumplen con las previsiones. El análisis de las dispares dinámicas en los distintos subsectores del mercado requerirá una selección más específica de las empresas en las que invertir. A medida que los semiconductores continúan su ascenso y otras firmas como Microsoft ven descensos, es fundamental observar las valoraciones de cada compañía. Esto podría llevar a una postura más optimista sobre los mercados emergentes, donde las valoraciones ofrecen oportunidades atractivas frente a sus contrapartes estadounidenses.