En los últimos años, la popularidad de los selfies o autofotos ha crecido de manera exponencial, convirtiéndose en una forma de expresión común en las redes sociales. La Fundación del Español Urgente reconoció el término 'selfi' como la palabra del año en 2020, reflejando su impacto en la cultura contemporánea hispanohablante. Sin embargo, a pesar de su aceptación, el concepto de tomarse selfies sigue siendo objeto de discusión, particularmente en lo que respecta a las motivaciones detrás de esta práctica.

Nuevas investigaciones sobre los autorretratos

Recientemente, un grupo de estudiantes de la Universidad Brigham Young llevó a cabo una investigación que abarca las diversas motivaciones detrás de la realización de selfies. El estudio identificó tres grupos principales: comunicadores, autobiógrafos y auto-publicistas. A través de entrevistas con 46 voluntarios, los investigadores exploraron los distintos propósitos que estos grupos tienen al capturar y compartir sus autorretratos.

Tres perfiles distintos

El primer grupo identificado, denominado 'comunicadores', utiliza los selfies como una vía para interactuar con amigos y familiares. Según la coautora del estudio, Maureen 'Mo' Elinzano, este tipo de selfies está ligado a una comunicación bidireccional, donde los individuos buscan iniciar conversaciones y mantener la conexión social a través de imágenes.

El segundo grupo, conocido como 'autobiógrafos', considera los selfies como un tipo de álbum fotográfico digital. A diferencia de los comunicadores, quienes buscan interacción social, los autobiógrafos se centran más en documentar momentos de su vida personal sin la intención de compartir ampliamente con su red. Un ejemplo destacado por los investigadores es el astronauta Scott Kelly, quien captura sus experiencias en el espacio sin necesariamente esperar interacción pública.

Por último, el grupo de 'auto-publicistas' incluye a aquellos que son percibidos como exhibicionistas o narcisistas. Estos individuos son los que suelen dominar las redes sociales con la intención de mostrar una versión idealizada de sus vidas. Harper Anderson, coautor de la investigación, señala que este grupo busca documentar cada aspecto de su existencia, compartiendo sus historias con el mundo con la esperanza de proyectar una imagen positiva de sí mismos. Kim Kardashian es citada como un ejemplo representativo de este tipo de usuarios.

Un fenómeno social en evolución

El estudio realizado en la Universidad Brigham Young se presenta como una exploración preliminar en el campo de la comunicación visual y no pretende generalizar sus hallazgos a la población en su totalidad. Steve Holiday, el investigador principal, enfatiza que seguir investigando sobre las motivaciones detrás de los selfies puede profundizar en la comprensión de cómo los individuos se relacionan en el contexto digital actual.

A medida que el fenómeno de los selfies continúa evolucionando, la discusión sobre su naturaleza y los motivos de los usuarios sigue siendo relevante en el marco de la sociología contemporánea. La caracterización de estos grupos permite apreciar la complejidad de una tendencia que, a pesar de las críticas, ha demostrado ser testigo de un cambio cultural significativo en la manera en que las personas se comunican y se representan a sí mismas en el siglo XXI.