A los 48 años, José Orozco, un exmiembro de la Guardia Civil, se encuentra liderando un proyecto empresarial que ha captado la atención del panorama nacional: una escuela de pilotos de drones llamada BlueDrone. Su carrera ha sido un ejemplo notable de reinvención profesional, llevada a cabo tras su participación en una misión relacionada con la erupción del volcán de La Palma en 2021. Esta experiencia transformadora le permitió vislumbrar el potencial de los drones más allá de su uso recreativo.

Un trayecto lleno de servicio y compromiso

Desde muy joven, Orozco mostró su vocación de servicio al ingresar en la Infantería de Marina, donde permaneció dos décadas. Posteriormente, logró cumplir su anhelo de ser parte de la Guardia Civil gracias a una modificación en el límite de edad para el ingreso, lo que le permitió incorporarse a esta institución a los 39 años. Su trayectoria lo llevó a ser parte de unidades de élite y a participar en diversas operaciones relevantes para la seguridad pública.

Un nuevo horizonte: la erupción del volcán de La Palma

La erupción del volcán de La Palma marcó un punto de inflexión en su carrera. Aunque su unidad llegó tras el cese de la actividad eruptiva, tuvo la oportunidad de trabajar junto a equipos de científicos y militares, donde se introdujo al uso profesional de drones. Orozco subraya que esa experiencia le cambió la perspectiva sobre la tecnología: 'Comprobé cómo estos dispositivos pueden salvar vidas al facilitar la inspección de terrenos peligrosos y la transmisión de información en tiempo real'.

La fundación de BlueDrone

Regresando a Sevilla, Orozco inició su formación en tecnología de drones, obteniendo varias certificaciones como piloto. Un incidente durante un vuelo en su finca, donde la Guardia Civil intervino debido a una operación no autorizada, le reveló la falta de conocimiento sobre la normativa del uso de drones. Esta comprensión fue clave para la creación de BlueDrone, que surgió como una respuesta a la creciente demanda de formación especializada.

Crecimiento y expansión nacional

En solo dos años, BlueDrone ha ampliado su presencia en España, estableciendo sedes en ciudades clave como Madrid, Barcelona y Valencia, además de haber inaugurado una nueva oficina en Chiclana de la Frontera. La compañía destaca por su modelo de formación online, complementado con prácticas presenciales, y ha superado los 400.000 euros en facturación anual, consolidándose como distribuidor autorizado del líder mundial en drones, DJI.

Innovaciones en el uso de drones

Orozco enfatiza que el verdadero potencial de los drones va más allá de la fotografía aérea, ya que están revolucionando áreas como la búsqueda y rescate, la prevención de incendios y la gestión de emergencias. Destaca cómo se pueden utilizar para localizar personas desaparecidas o inspeccionar estructuras dañadas antes de la llegada de los equipos de rescate. Además, los drones están comenzando a impactar positivamente en la agricultura mediante la aplicación precisa de insumos sin dañar el terreno.

Mirando al futuro con responsabilidad

Con planes de expansión hacia Canarias, donde se prevé establecer la sede principal gracias a sus particularidades geográficas, BlueDrone también se involucra en proyectos de responsabilidad social, buscando formar a personas con discapacidad como pilotos profesionales. A pesar del crecimiento de su empresa, Orozco mantiene su compromiso con la Guardia Civil y planea delegar tareas para poder atender adecuadamente su negocio, reafirmando su vocación de servicio que ha dominado su vida.