La adicción a los teléfonos móviles se está convirtiendo en un problema alarmante en la sociedad actual, donde cada vez más personas dedican un tiempo excesivo a sus dispositivos. Un caso representativo es el de un entrenador personal que confiesa pasar hasta 14 horas al día usando su teléfono, lo que ha llevado a buscar terapia para enfrentar su dependencia.
Un hábito que puede convertirse en una enfermedad
Marios, el mencionado entrenador, describe su relación con el teléfono como una adicción similar a llevar consigo a un 'traficante de drogas'. Cada notificación, como un mensaje o un 'me gusta', provoca en él un impulso casi incontrolable de reacción. A pesar de estar en terapia para abordar su comportamiento compulsivo, la tentación de distraerse a través de su dispositivo es constante. Al finalizar su sesión, siente que cualquier tiempo sin su teléfono es un reto. Además, revela que presenta sus estadísticas de uso, donde se aprecia que, en un día, podría haber revisado su móvil más de 100 veces.
Una realidad compartida
La adicción a los smartphones, aunque todavía no esté reconocida oficialmente como una condición médica, es motivo de preocupación para los expertos. Un estudio reciente de Deloitte revela que el 70% de los adultos encuestados considera que pasan demasiado tiempo en sus teléfonos. Al mismo tiempo, los profesionales en tratamientos de adicciones han notado un aumento significativo en los casos de dependencia a dispositivos digitales. De hecho, un tercio de los pacientes en centros de tratamiento de adicciones en el Reino Unido también reportan una adicción secundaria relacionada con la tecnología.
Un entorno de rehabilitación poco convencional
Centros como Rainford Hall en el Reino Unido, dedicados a rehabilitar a personas con diversas adicciones, han comenzado a atender a aquellos que luchan por desconectarse de sus teléfonos. La terapeuta principal en este centro, Kelly Watson, explica que todos, independientemente de su procedencia, están expuestos a la adicción digital, debido a que los smartphones han permeado casi todos los aspectos de la vida moderna. Este fenómeno provoca que los pacientes, al llegar a tratamiento, se muestren reacios a dejar sus dispositivos, argumentando que los necesitan para trabajo o para mantener contacto con sus seres queridos.
El impacto en la vida diaria
Un paciente, que inicialmente buscó ayuda por su adicción al alcohol, descubrió que su uso del móvil también estaba afectando severamente su vida. Con la pérdida de su trabajo, su tiempo se consumía en redes sociales, lo que lo aisló socialmente. Compartió que la ansiedad comenzó a dominarlo, cada vez que pensaba en la necesidad de revisar su cuenta por la noche. Esta experiencia es compartida por muchos que se sienten capturados en un ciclo de dependencia digital, buscando aprobación o entretenimiento, pero a menudo hallando solo más aislamiento y ansiedad.
La búsqueda de ayuda
Una nueva red de apoyo ha surgido para aquellos que luchan contra esta adicción: Internet and Technology Addicts Anonymous (ITAA), inspirada en el modelo de Alcohólicos Anónimos. Esta comunidad brinda un espacio seguro donde las personas pueden compartir sus experiencias y fortalezas, ayudándose mutuamente en su proceso de recuperación. Testimonios de miembros como Jenny, quien pasó años sintiéndose atrapada en la pantalla, ilustran la gravedad de la situación. Tras años de sufrimiento, el apoyo grupal le permitió darse cuenta de la magnitud de su adicción y comenzar su proceso de sanación.
La adicción a los teléfonos móviles es un desafío complejo de abordar, ya que la tecnología, aunque ofrece beneficios innegables, también puede ser una fuente de problemas de salud mental. La búsqueda de soluciones efectivas es cada vez más urgente frente a un mundo donde la conexión digital es omnipresente.




