La transición energética, un proceso crítico para la modernización de la industria global, debe encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad, la competitividad y la cadena de suministro. Este desafío fue el foco principal de una mesa de expertos dedicada a la energía y la descarbonización, celebrada recientemente en Madrid bajo la moderación de Iñaki Garay, director adjunto del diario Expansión.
Perspectivas del sector energético
María Higueras, quien ocupa el cargo de directora del Mercado Industrial en Naturgy, destacó la necesidad de implementar una transformación sostenible que contemple de manera armónica los tres pilares fundamentales: la cadena de suministro, la sostenibilidad y la competitividad. Higueras hizo hincapié en que 'descarbonizarse no equivale a electrificarse', dado que aproximadamente un 40% de los procesos industriales actuales no pueden ser electrificados. Esto plantea un reto considerable para aquellas industrias que buscan avanzar hacia un futuro más limpio.
Desigualdades en la industria automotriz
Desde la perspectiva de la industria automotriz, Ignacio Rodríguez Solano, director de Relaciones Institucionales de Renault, alertó sobre las condiciones desiguales en las que opera la industria europea en comparación con empresas de otros sectores que se benefician de costes energéticos más accesibles. 'Los costes de la energía son un factor decisivo en la ubicación de las líneas de producción de los fabricantes', afirmó Rodríguez, subrayando cómo estos precios pueden influir en las decisiones estratégicas de inversión dentro del sector.
El papel de las energías alternativas
Durante el debate, se examinó el potencial del hidrógeno verde y el biometano como soluciones para fomentar la sostenibilidad en la industria. Pedro Romero, responsable de Tecnología Operacional y Datos en Siemens, resaltó el papel crucial que desempeñará el hidrógeno verde en sectores difíciles de descarbonizar, como la industria del acero. Por su parte, Higueras defendió el biometano como una opción viable y efectiva para la descarbonización industrial, abogando por que España se posicione como un centro de gases renovables.
Sostenibilidad y competitividad: un binomio inseparable
La relación entre competitividad y sostenibilidad fue otro de los puntos destacados durante el encuentro. Romero argumentó que 'no puede existir competitividad sin sostenibilidad'. Las investigaciones indican que las empresas que realizan inversiones en sostenibilidad suelen ser más competitivas en el mercado global. Esto sugiere que un compromiso significativo hacia prácticas sostenibles no solo tiene beneficios ambientales, sino que también puede traducirse en ventajas económicas a largo plazo.
Innovación tecnológica como motor de cambio
La innovación tecnológica emerge como un elemento clave para la transformación del sector industrial. Las empresas deben considerar soluciones como la automatización, la analítica avanzada, la inteligencia artificial, la conectividad y la ciberseguridad para mejorar su competitividad. Según Siemens, estos avances forman parte de lo que se denomina 'empresa digital sostenible', un modelo que promete optimizar procesos y hacerlos más resistentes ante futuros retos.
Claves para el futuro competitivo
A lo largo del foro, se identificaron varias claves para mantener y aumentar la competitividad industrial en Europa. Higueras enfatizó la importancia de una simplificación regulatoria y del desarrollo de mecanismos como el ajuste de carbono en frontera (CBAM). Rodríguez Solano hizo hincapié en la necesidad de controlar el precio de la energía y fomentar un entorno laboral que propicie la reducción del absentismo. Romero también sugirió la implementación de una regulación pragmática para la inteligencia artificial en el ámbito industrial, con el fin de facilitar su integración en los procesos productivos.




