La selección mexicana de fútbol masculino ha logrado un significativo avance en el Mundial 2026 al vencer 2-0 a Ecuador, lo que le permite disputar un quinto partido en la historia del torneo. Esta es la primera vez que el equipo logra esa hazaña desde el Mundial de 1986, donde también actuó como anfitrión. A pesar de este notable logro, la afición y los analistas se preguntan si realmente ha caído la 'maldición del quinto partido', una expresión que se ha arraigado en el vocabulario futbolístico del país.

La histórica travesía hacia octavos de final

Desde su primera participación en la Copa del Mundo en 1930, México ha sido un competidor constante en el torneo, avanzando a los octavos de final en cada edición desde 1994, exceptuando Qatar 2022. Sin embargo, cada vez que llegó a esta etapa, el consuelo fue efímero, ya que el Tricolor fue eliminado, creando así la noción de una maldición que lo mantenía lejos de los cuartos de final. Durante décadas, el equipo ha enfrentado a rivales en esta fase con muy poca fortuna.

El periodista Ciro Procuna, en una entrevista previa al Mundial, afirmó que esta situación se ha convertido en una ‘obsesión’ para los seguidores del equipo. La eliminación en Qatar 2022 fue un duro golpe para la moral del aficionado mexicano, pero tal vez fue el impulso necesario para reavivar la esperanza en esta edición del torneo. La victoria sobre Ecuador fue celebrada en el Estadio Azteca, donde los gritos de '¿Y si sí?, ¿Y si sí?' resonaron entre los hinchas, reflejando tanto el optimismo como el escepticismo sobre la posibilidad de romper con esta infausta historia.

Afrontando el verdadero desafío

A pesar de las cuatro victorias logradas en este torneo, el verdadero reto para México será enfrentarse a Inglaterra en los cuartos de final el 6 de julio. Esta será la primera vez en cuatro décadas que el equipo tiene la oportunidad de avanzar más allá de los octavos. El formato del Mundial de 2026 también presenta un nuevo nivel de competencia con la ampliación de equipos de 32 a 48, lo que ha añadido complejidad a la fase de eliminación directa.

La última vez que México logró avanzar a los cuartos fue en 1986, cuando se deshizo de Bulgaria en los octavos de final, solo para encontrar a Alemania Occidental, un rival formidable que los eliminó tras un intenso encuentro. En el contexto actual, la selección ha pasado por un proceso de renovación y adaptación, lo que ha sido evidente en su juego durante el presente torneo.

La alineación mexicana ha mostrado un estilo de juego más dinámico, con jugadores como Julián Quiñones y Raúl Jiménez emergiendo como figuras clave en el ataque. La hinchada también ha cobrado un papel activo, llenando las gradas del Azteca y brindando un respaldo incondicional que, según se dice, puede marcar la diferencia en los momentos críticos de los partidos.

Expectativas y anhelos de la afición

Las expectativas son altas. México ha demostrado tener la capacidad de competir con las mejores selecciones del mundo, y la afición se aferra a la esperanza de que el equipo pueda finalmente romper el ciclo de fracasos en octavos de final. El partido contra Inglaterra será una prueba definitiva de carácter y resiliencia, y una oportunidad histórica para que el equipo logre lo que muchos consideran un objetivo de largo tiempo, acercándose a las semifinales de la Copa del Mundo.

En conclusión, aunque el camino hacia el quinto partido ha sido conquistado momentáneamente, la verdadera batalla para México está a la vuelta de la esquina. La pregunta que resuena en el corazón de millones sigue siendo la misma: ¿Y si sí?