Luego de su experiencia en la Copa del Mundo, Armstrong se convirtió en el primer jugador estadounidense en firmar un contrato profesional en Brasil, destacándose en el club donde jugaba Pelé. A pesar de varias dificultades, su trayectoria le permitió regresar a casa con un objetivo claro: cultivar el talento futbolístico en su comunidad. Instauró un club juvenil donde se comprometió a proporcionar oportunidades para niños de inmigrantes en Nashville. ‘He visto a chicos con un enorme potencial, y quiero darles la oportunidad de brillar’, explica. Su asociación con Armada FC le ha dado acceso a instalaciones profesionales, lo que le permite continuar su labor de desarrollo deportivo en un contexto más estructurado.